jueves, 2 de abril de 2015

Algunas imágenes del primer servicio

















































































































Histórico e inolvidable regreso del tren estatal a Rosario después de 23 años

Jueves, 02 de abril de 2015.

La formación llegó anoche a las 22.39. La esperaba el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo y la intendenta Mónica Fein. Emoción y presencia militante.

Justo a horario. La formación llega al andén del Apeadero Sur, donde esperaban Florencio Randazzo, Omar Perotti y Mónica Fein.


Al fondo del andén, en la oscuridad de la noche, asomó una luz potente, encandilante. Y, con ella, una sirena. El reloj marcaba las 22.39. Se vivía un momento histórico: el tren estatal de pasajeros volvía a Rosario desde Retiro por primera vez en 23 años.

El arribo mezcló emoción con militancia y anuncios. El ministro del Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo, se convirtió en protagonista de un retorno más que anunciado, pero no opacó la presencia del candidato a gobernador del Frente Justicialista para la Victoria, Omar Perotti, y de la intendenta Mónica Fein. Los tres fueron las figuras más importantes del acontecimiento. Aguardaron durante poco más de una hora que el convoy tocara la estación Rosario Sur, que aún está en plena construcción.

Antes de la aparición de la máquina, el ministro anunció que la presidenta Cristina Fernández estará en Rosario para inaugurar la terminal completa, que por ahora sólo tiene listos algunos sectores de la planta baja, el 18 de mayo.

Las inmediaciones de la estación estaban ayer desbordadas de público. Los vecinos de la zona no quisieron perderse el momento y, mucho menos, la militancia peronista, a la que no le faltó ninguna de sus vertientes internas en virtud de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) del próximo 19 de abril. Había pancartas, banderas y globos. El clima era peronista, por lo que los funcionarios municipales recibieron algunos insultos. Eso ya había ocurrido durante la prueba del 6 de marzo.

Sin embargo,la organización de ayer fue ostensiblemente mejor. Los manifestantes no pudieron acceder al sector del andén y permanecieron instalados tras las rejas que dividen a la estación de la calle.

"Queremos que donde hubo un tren, vuelva un tren", dijo Randazzo al comenzar su diálogo con la prensa minutos antes del arribo de la formación. Y siguió: "Es un compromiso que tenemos y que obedece a una decisión política de la presidenta". En esa sintonía, recordó que el kirchnerismo obtuvo dictamen favorable en el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados para tratar el proyecto de estatización del servicio ferroviario el próximo miércoles. Y, ya metido en la campaña, subrayó que "Cristina" ya lo eligió como "su" candidato a presidente.

La intendenta, por su parte, habló de "un gran paso" para la ciudad al referirse al retorno ferroviario. Luego llegaría el turno del secretario de Transporte nacional, Alejandro Ramos, quien arribó tras cumplir el histórico trayecto desde Capital Federal. Y, finalmente, quedaría expuesta la emoción de los primeros y privilegiados pasajeros que tocaron Rosario Sur en un viaje emblemático.

Los testimonios fueron de alegría y satisfacción. Afuera esperaba el nuevo servicio de colectivos de La Mixta. Los otros pasajeros saldrían, pasada la medianoche, en un nuevo trayecto histórico, esta vez hacia Capital.

Poco antes de que el 31 de julio de 1992 Ferrocarriles Argentinos pusiera a rodar el último tren de pasajeros que conectó Rosario con Retiro, la ciudad tenía como mínimo cinco frecuencias diarias a Capital Federal (a veces llegaban a ocho) que cubrían el trayecto en no menos de cuatro horas y media. Sin embargo, la desaparición de este servicio hizo, de golpe, volver el tiempo atrás. El sistema fue desmantelado y lo que era una red dinámica y organizada se esfumó. La ciudad y el país perdieron lo que muchos consideraban un orgullo. Debieron pasar más de 20 años para el regreso y lo que ayer recomenzó todavía dista de alcanzar aquel nivel. Los más melancólicos criticaron un retorno con altibajos, pero la apuesta a instalar al ferrocarril como un medio cotidiano, como paradójicamente fue cuando la sociedad estaba mucho menos avanzada tecnológicamente, merece un voto de confianza. "Ramal que para, ramal que cierra", dijo el ex presidente Carlos Menem en noviembre de 1989. Y así fue. "Pueblo sin tren, pueblo que muere", le respondieron. No importó. El kirchnerismo llegó entonces para denostar las políticas de los 90 y a su mentor, aunque eso ocurrió hasta que se lo necesitó como aliado, como socio. Incluso Menem prometió votar algunas leyes de reestatización, precisamente de las empresas que él había decidido entregar. Así, acompañó al gobierno de Cristina Fernández en la necesidad de sumar brazos levantados en temas clave, como el nuevo Código Procesal Penal. Quizás por eso, hoy, al hacer las comparaciones de rigor, los funcionarios nacionales omitan mencionar al ex mandatario. Se ocupan de marcar diferencias, de dejar en claro que en la actualidad se vive una recuperación histórica y de volver a denostar una década "nefasta" que mutó en "ganada". Las autoridades se esforzaron por hacer memoria en el regreso del tren, pero se olvidaron de un apellido.

http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Historico-e-inolvidable-regreso-del-tren-estatal-a-Rosario-despues-de-23-aos--20150402-0023.html

El primer viaje visto desde adentro

Jueves, 02 de abril de 2015.

Por: Marcos Cicchirillo.

Los pasajeros que se subieron al nuevo tren y la obsesión por cumplir el horario. El paisaje de la Argentina del último siglo y medio.


Valija en mano. Poco después de arribado el convoy, un pasajero se dispone a ingresar a la ciudad.


Después de 22 años de desguaces y uno más de trabajos de puesta en marcha, el tren desde Retiro llegó finalmente anoche a la estación Rosario Sur. Las 6.32 horas de viaje fueron, en realidad, un recorrido por las marchas y contramarchas del último siglo y medio de la Argentina.

Los pasajeros que abordaron los vagones de primera clase y pullman fueron una mezcla de funcionarios, políticos, militantes de los trenes —como los Amigos del Riel, que lo vivieron como una "reparación histórica"—, jóvenes que regresaban a visitar a sus parientes por el fin de semana largo, un par de familias enteras a las que el abuelo los subió "con orgullo", profesionales que buscaron la comodidad para seguir trabajando, artesanos y hasta despistados mochileros, que al ver llegar al ministro del Interior Florencio Randazzo y al secretario de Transporte, Alejandro Ramos, "descubrimos que era el primer tren de Retiro a Rosario".

Las selfies, las emociones e historias del tren dejaron, casi pasadas las tres horas de viaje, espacio para descubrir el silencioso andar del tren.

Mario Gómez y Chenjing, que comandaron el convoy, sólo frenaron unos minutos en Zárate. Se dejaban atrás las vías de la concesionaria TBA para tomar las del carguero NCA.

A partir de allí, el técnico electromecánico Diego López y el equipo a bordo —la mayoría de la región, salvo los chinos que hacían el "servicio posventa"— se obstinaron aún más con los tiempos. Querían cumplir en un sentido más amplio que la tiranía de los relojes.

El paisaje para la mayoría de los pasajeros del tren era irreconocible. No estaba la señalética vial de la autopista. Incluso algunos parecían desorientados. Se trata de otro país que viajó en paralelo durante estas últimas décadas, pero en sentido inverso: hacia la degradación de lo que fue una infraestructura clave para la construcción del país. Ahora esos "durmientes" en varios tramos se ven al costado de una nueva traza, que entre campos expone la pobreza que también creció a sus costados olvidados.

El paso del tren desde la ciudad bonaerense de Baradero y por cada localidad que atravesó no les fue indiferente y a medida que se acercó a Rosario, y ya sin sol, las cámaras de celulares y los brazos saludando generó más emotividad y ansiedad entre los pasajeros.

Todos pegados con la vista hacia afuera, la novedad sobre las instalaciones que tenía el tren ya habían sido asumidas por los pasajeros. La vista de la mayoría estaba puesta en la historia y en las anécdotas que se venían a partir de que bajaran de ese tren.

Venían de nuevo las luces y la inmortalización de ese momento cargado de flashes de medios y curiosos.

Ya sin los festejos del arribo, pasada la medianoche, el tren volvió a salir rumbo a Retiro. A partir de ahora está previsto que ese viaje sea cosa de todos los días.

http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2015/4/edicion_2326/contenidos/noticia_5170.html